martes, 1 de abril de 2008

YESCA

“Solo temo una cosa:
No ser digno de mis sufrimientos”
(F. Dostoievki)

Hace pocas horas que se había ido. Su corazón exaltado descubrió el sentido de la vida. Todo empezó como jugando y en verdad no penso enamorarse.
Seria amor o solo el latido caprichoso de su corazón.

¡Oh Dios! ¡Oh vida!
¿Porque lo condenas a tal destierro?

Caído, enlazado, quebrado, opto por el suicidio. Tendido ante el eterno sueño, nadie lloraba el suceso.

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