lunes, 24 de marzo de 2008

Bye, bye, Gepeto

Mi sueño alerta Entre los barcos
La oscura paz, cubierta de tus manos.

LUCHITO HERNANDEZ


El mundo todavía estaba fresco y verde, pero llegó el momento de marcharse. Cuan extraño le había parecido ser tratado. Justo en ese momento las flores empezaban a abrirse y en el pueblo por debajo de las praderas, ladraban unos perros; eso lo animaba un poco.

Un suspiro escapó de su pecho mientras todos habían reído desaforadamente. Su provocadora condición física no era digna de los lugareños. Él había estado llorando toda la noche, se le notaba en el rostro; aquel rostro que todavía se encontraba con el maquillaje recargado.
- ¡Lárgate pronto! ... se escuchó decir a alguien
- ¿Irme..., dónde?
- A cualquier parte. No te queremos cerca.

De pronto mientras caminaba: Se sintió feliz. Saco un billete arrugado de veinte soles mientas escondía su rostro entre sus manos. Se detuvo; y ya muy lejos del pueblo dijo a todos:
- Quizás vuelva... o quizás no. Estoy listo, pensó.
-Y eso fue todo. ¿Qué otras preguntas se podrian hacer? Luego de veinte años me pregunto ¿Qué será de su vida? Le iría bien.

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